Una llamada que denota preocupación y amor en momentos en los que tu cabeza es la protagonista de un film de Tarantino equivale a un boleto de lotería premiado.
Un cuerpo preparado físicamente para la guerra de los mundos se completa por una mente inestable, a días capaz de desatar tormentas sin pestañear y otros en cambio inmóvil a las puertas del averno, donde como de costumbre la tinta de un bolígrafo plasma ideas confusas, buscando equilibrio en el caos, buscando un área de servicio en esta concurrida autopista, desprendiéndose por un periodo indeterminado de tiempo de cuanto la rodea.
El tiempo no es importante, solo las sensaciones que lo ocupan. Tan solo lo que no has vivido se considera tiempo perdido. Pero tampoco le prestes mucha atención a un loco con un bolígrafo o puede que termines haciéndote preguntas absurdas como, a que huelen las nubes....

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