Miles de personas se congregan a los pies de un ídolo, un artista sin promociones capaz de llenar el pabellón de deportes mas importante de Barcelona dos noches seguidas, la multitud se ve guiada como ratones por una flauta por historias de una vida cotidiana plasmadas en notas, en letras, arte.
Es una noche especial, el interludio de una etapa donde noches como hoy hacen que las diferencias culturales, religiosas y políticas queden remotamante apartadas, aisladas por un sentimiento que va mas allá de desavenencias.
Algunos quieren manchar la velada con propaganda malintencionada pero solo aquel que se siente barriero sabe a ciencia cierta que nada puede tiznar esas dos horas de emociones donde desconocidos crean lazos indiscriminados y la magia que compartes con los tuyos se eleva a niveles etereos, buscando miradas tras los primeros acordes de una canción que recuerda una etapa.
El único pesar es la certeza de que esta noche no se volverá a repetir en cuatro años, esperamos que vuelvas renovado, con la fuerza y el carisma al que nos tienes acostumbrados...
Te echaremos de menos Selu...
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