Desde que el hombre diera su primer paso sobre el planeta la vida no ha sido justa y mucho menos divina...el bebé que se gesta en el vientre de una maravillosa mujer jamás recordará su contacto, las sombras de la naturaleza se encargan poco a poco de apagar la llama de su fuerza vital.
Dejo la mente en blanco intentando leer entre lineas pero el único pensamiento sensato que deambula por mi mente es el de arrancar con mis garras las tijeras de las manos de las Moiras, las tijeras con las que cortan los hilos sesgando un jardín de flores mientras la mala hierba sigue creciendo sin control.
Es imposible empatizar hasta el punto de llegar a sentir el desgarrador episodio que pesa sobre esta familia a la que yo estimo especialmente....las circunstancias hicieron que nuestros caminos tomaran direcciones diferentes y, se que todo lo que se pueda decir en estos casos no ayuda en lo mas mínimo pero, mi bolígrafo aportará su granito de ánimo todas las noches y llorará lágrimas de tinta....mas justas que divinas.
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