No te cansas de vagar inconsciente por el mundo, perdido, paseando sin aliento por la cuerda floja en medio de huracanes y ciclones. Tentando a la suerte en las puertas del averno, retando a un benevolente Lucifer que una vez mas indulta tus pecados.
No te cansas de saltar al vacío sabiendo que tal vez un día no habrá red que detenga tu caída. Ahí abajo, en tu caja a medida no hallarás respuestas.
Abre los ojos, expande tu mente, inhala la brisa que te ofrece la vida para escapar de tu propio cautiverio.
Como hacia ya mucho tiempo, alegría llama a mi puerta portando ilusión bajo el brazo y sueño en los bolsillos, ofreciendo deseo tras su elegante melena y sus oscuros luceros, insinuando pecado por cada línea de su figura, marcando la diferencia entre tanta belleza hueca.
Aún así, esta vez es diferente, experiencia abre la puerta mirando por encima de la cadena todavía puesta, impidiendo que amor abra sus alas y envuelva el presente haciéndolo eterno a través de las epocas. A ausencia le entra pánico y se esconde con locura entre divagaciones en su tinta. Mientras hipocresía niega cualquier anomalía, esperanza mira de soslayo y sonríe, valor y pereza presentan su alegato ante cordura.
Cuanto tiempo podrá ignorar libertad la llamada de la vida?
El eslabón perdido de una estirpe obsoleta. Así me siento cuando recorro las calles, tengo la sensación de no pertenecer a esta época y porque no decirlo, a esta especie que cada día obliga a cerrar un poco mas mi círculo. Últimamente casi todo me aburre, solo encuentro la paz llevando el cuerpo al límite y una vez allí enviar mi mente al infierno para para que se regocije entre lágrimas y dolor.
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