Este sábado recordé después de bastante tiempo el ¿por que? del esfuerzo por cambiar de vida.
Intercambio de risas, ironías, fotos, metáforas, picaduras de tábanos, carreras de flotadores, tuercas que no pasan de rosca, hurtos desinchables, muses de chocolate desfilando para Coco Channel, el triángulo de las toallas, cigarros de felicidad en lugares prohibidos, camareras que se asustan de la abeja Maya, chicha rebozada en ayunas, tortilla de patatas con denominación de origen, conversaciones en la frontera entre la locura y lo absurdo, amigos que son como familia y familia que son mas que amigos.
 Gracias por todo chicos, como siempre hacéis que el esfuerzo merezca la pena.

Este domingo en cambio aprendí que a veces los esfuerzos los realizamos sobre cosas erróneas, que los sacrificios deben hacerse por cosas que realmente deseemos no por sueños ajenos, que hay gente que no tiene escrúpulos a la hora de conseguir su propósito, que hay otras que no tienen el valor de ver mas allá de lo que oyen y son demasiado cobardes para escuchar lo que realmente ven, que me siguen afectando las cosas mas de lo que debieran y, sin duda he aprendido que mi cruzada con la paciencia no ha hecho mas que comenzar.
 Al fin y al cabo que es sino humo, tarde o temprano no sería más que otra de tantas personas que llegaron, dejaron un pedacito de ellas y marcharon sin mas.
 Otro intento fallido después de un sacrificio jamás considerado inútil ya que fue siempre voluntario. Da igual lo que la gente valore mientras el sentimiento y la percepción interior sean satisfactorios mas no de matricula pero si con nota.
 Una prueba tras otra, medalla al cuello o con diploma de asistencia, el curso de mis tres materias atragantadas: la vida, las personas y la paciencia, sigue su camino y amplía sus fronteras.
 Más de cuatro estaciones quedarán atrás, una vez más perdidas entre recuerdos. El final de otra etapa que pertenece a una era. Y el mundo no se detiene, la lluvia sigue mojando al igual que el sol todo tras ella lo seca, la gente va yendo y viniendo al igual que los tuyos siempre permanecen ahí, en el momento y lugar precisos.

Divago....luego existo

 Condenado a habitar un mundo regido por la hipocresía y el egoísmo donde las acciones rara vez acompañan a la palabra pronunciada, supongo que la tolerancia comienza en mi mismo ya que disto bastante de lo que se considera una persona políticamente correcta, estable y dócil.
 Herido en ocasiones tras lidiar con mis propios defectos me resulta imposible transitar entre los de otros, llego a la conclusión de que aún necesitando a menudo de terceros para conducir mi camino prefiero seguir con mi forma de vida, por ahora soy un lobo solitario o....tal vez sea un pez raya"o"....