Dejando al lobo por un minuto al margen y echando mano de la cordura que mora en mi interior, llego a la conclusión de que, en mi vida laboral es donde, a pesar de los últimos altibajos, consigo que mente y cuerpo sean uno.
Vuelvo a disfrutar como antes pero no estoy en la forma que esto requiere.
El secreto es tener una mente capaz de retener varias cosas y un cuerpo capaz de ejecutarlas, como en una perfecta melodia enlazan diferentes instrumentos. Y eso es lo que hago, endurecer mi cuerpo como antaño. Disfrutar de verdad. Y entonces si....
Volver a ser el lobo.