Ya no importa.
 Lo que fui o lo que hice.
 Ya no importa.
 Consciente de que el camino recorrido afecta mi futuro inmediato, como conocimiento asumo los errores. Cansado de analizar conductas y callar en voz alta mi actitud advierte cambios, cambios ambiciosos que pondrán de nuevo a prueba mi muñeca derecha cada vez un poco mas garabateada con sabiduría .
 Ya no importa.
Minimizado el espacio de movimiento y aumentada la fuerza gravitatoria, la expansión exponencial del poder que reside en el epicentro de la causa se reduce a un solo pensamiento que da vida a cualquier movimiento programado por defecto. Observando de soslayo, el miedo a la derrota no equipara la ambición de victoria, capricho de una mente enferma que sustituye destinos paradisiacos por lúgubres senderos donde transitar libremente sin juicios de un público sumiso y subordinado de una verdad hipócrita. Una época de miedo que el poderoso utiliza para doblegar al débil, una máscara escondida tras un muro de hostilidad. La transición entre ciclos, carente de estímulos, deja emerger demonios que cada vez son mas difícil encadenar. No obstante, la perpetua presencia de un alma guerrera experta en renacer de sus derrotas no claudica.

Alejado de todo cuanto conozco, la posibilidad de un fracaso no influye en mi entereza. Por mi parte, el desafío propuesto está superado con creces.  El incumplimiento de condiciones del remitente justifica la nulidad del pacto.
 Agravado el intento de xenofobia  en mi persona  impartida  por los anfitriones  demuestra la hipocresía de la misma siendo la presa  selectiva y no un estilo  de vida, ya que  los más débiles son los que sufren sus consecuencias. En cuanto aprietas tu dentadura cual  lobo rabioso y dejas ver tus garras, el tirano retrocede un par de pasos dejando en evidencia su falta de valor para con sus principios.
Si como un perro me tratas, como un perro te muerdo, y da igual lo inmenso que creas ser o lo protegido que puedas estar, pues mi alma salvaje no conoce fronteras  y siempre está preparada  para perecer en la batalla.
De igual modo parto llevando conmigo la alianza de diferentes guerreros que del mismo modo que yo no cesan en la búsqueda  de esa cruzada perfecta,  entregándose por completo, sin guardar  nada para la siguiente contienda.
Hoy el reclamo de otro camarada redirige mi camino para adentrarme en un nuevo conflicto donde sangrar sin tregua y sin importar que la historia recuerde nuestras hazañas y reconozca nuestro sacrificio.

Dicen que da igual lo corto que sea el camino, si pisas fuerte siempre dejas huella.
 Que los cambios que provocas en tu vida sean lo políticamente correcto no quiere decir que no duelan, que no sientas la nostalgia de esos recuerdos que permanecerán para siempre en tu alma, que no se claven en tu corazón como un puñal que al intentar retirar desgarra un poquito mas tu cordura.
 Que sabe nadie....