Como hacia ya mucho tiempo, alegría llama a mi puerta portando ilusión bajo el brazo y sueño en los bolsillos, ofreciendo deseo tras su elegante melena y sus oscuros luceros, insinuando pecado por cada línea de su figura, marcando la diferencia entre tanta belleza hueca.
Aún así, esta vez es diferente, experiencia abre la puerta mirando por encima de la cadena todavía puesta, impidiendo que amor abra sus alas y envuelva el presente haciéndolo eterno a través de las epocas. A ausencia le entra pánico y se esconde con locura entre divagaciones en su tinta. Mientras hipocresía niega cualquier anomalía, esperanza mira de soslayo y sonríe, valor y pereza presentan su alegato ante cordura.
 Cuanto tiempo podrá ignorar libertad la llamada de la vida?

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