Repaso mis pasos en la cuerda floja, a veces siento que el tiempo escapa, percibo el preludio del día en que murió el arte y tengo en el punto de mira al demonio que osará abatirlo. Poderoso, luchador y valiente pido permiso para pronunciarme en el camino del guerrero, mas allá de las sombras, donde habitan los clandestinos guiados por la voz de los grandes, el idioma de los dioses. Pero yo soy mortal, esclavo del destino tras este escenario, y mi voz no trascenderá en el infinito, tan solo palabras para abrir la mente y cruzar el universo en busca de la tierra prometida, mi propio cielo. El reino de lo absurdo donde disparos de silencio rompen las cadenas que me atan a esta realidad de rimas invencibles.
Pensando en voz alta me someto a juicio público, mi poesía difusa alberga el orden mundial y así es como lo hago, con efectos vocales desordenados e incoherentes, pero al abrir la botella y leer de nuevo el mensaje que un día me acercó la marea lo comprendo así que, a joder todo el mundo que a misa va quien quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario