Una misión: Trasladar Ford Ka de Barcelona a Ibiza
Dos compañeros: Félix y Kelly
Son las tres y media de la mañana, llevo cinco horas aproximadamente de incursión por el Mediterraneo...me encanta asomar la cabeza a vavor y estrivor, observando como la embarcación parte el mar en dos y su espumosa sangre acaricia las paredes a lo largo del navio, si a esto le sumamos la caramelizada luna que ilumina el trayecto, el resultado es una escena inolvidable.
Acabo de dejar a Félix durmiendo en su coche...perdón!!!, Félix es un chico que conocí en el aparcamiento del puerto, conducía un Mercedes con matrícula alemana que arrastraba un remolque cubierto con una lona que impedía ver su contenido. Lo tenía justo enfrente de mi y, sobrepasado ya el límite que separa el aburrimiento de la desesperación mi curiosidad hizo su trabajo, fue entonces cuando descubrí que Félix habla perfectamente español. Stuttgart es su ciudad natal pero su infancia en Ibiza y su trabajo en Alemania hacen que su corazón esté dividido entre dos patrias.
Una vez depositados los vehículos en los emplazamientos que afáblemente nos indican los agentes portuarios nos reunimos en la cubierta de proa, es allí donde conocemos a Kelly, una joven brasileña que deja atrás diez años en Barcelona para aventurarse en la magia del verano ibizenco. Miles de veinteañeros buscan trabajo en la isla durante estas fechas.
Félix es mitad español, mitad alemán pero, si dispusiera de otra mitad, esta sin duda sería italiana y se llamaría Cassannova. Después de una amena charla, este decide poner en práctica sus armas de seducción con Kelly, aunque ella no esté mucho por la labor sus respuestas son alégres y educadas.
Me despido por un rato y busco un hueco en una zona de sofás donde la gente ha fabricado temporalmente sus dormitorios, la sensación es como estar en una enorme habitación compartiendo cama con una multitud de desconocidos que provienen de infinidad de lugares. Pasados unos minutos, mis dos compañeros vuelven de cubierta, definitivamente la táctica de "Cassannova" ha fracasado estrepitosamente...no siempre se gana amigo!!!
Mientras Kelly duerme, como casi todo el barco, recorro junto a Félix cada escondrijo de la embarcación, como dos polizontes en busca de un escondite para no ser descubiertos. Nuestra sorpresa fue descubrir el aparcamiento donde se alojan nuestros utilitarios al otro lado de una de las pocas puertas que pudimos abrir, de la que colgaba un cartel que decia: "no traspasar esta puerta bajo ningún concepto".
Y allí es donde Fëlix duerme apaciblemente la mona, dentro de su Mercedes, mientras Kelly descansa también en una zona habilitada con unas butacas un tanto incómodas, mi aventura aún no ha terminado, voy a recorrer tantas veces como haga falta el barco para recordar a la perfección en mi mente su mapa virtual, a la espera de escuchar por el megáfono las palabras:
"Señores pasajeros, el capitán y la tripulación del Soroya les desea una buena estancia en Ibiza"
muy bueno!!! justo lo que me contaste!! jajaja..me hubiera gustado haber estado en ese barco, pero pude imaginarlo con tus palabras! besos!
ResponderEliminarjajajajaj....siiiii!!!!...proximamente otra aventuraaaaaaa!!!!!!!!....muaaaaaaaaaaaa
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