Me lanzo por ese túnel temporal que tanto utilizo últimamente y aparezco contigo, te veo con claridad, como mi mente te recordaba. Te observo recorriendo las calles de nuestro barrio con tu monopatín, sacando de tus pantalones donde cabían tres personas tu rotulador para que tu nombre adornara las paredes, la sonrisa que siempre dibujaba tu cara trasmitía buen rollo que junto a tu disponibilidad para ayudar a tus amigos hacían que fueras muy querido entre nosotros, por otro lado tu fuerte personalidad y tu gran valor tambien te hacían popular en los puntos calientes de la ciudad...
Vuelvo a adentrarme en este maravilloso túnel que me procura tantas visiones y aterrizo dos o tres años mas tarde, directamente en aquella que fue nuestra casa durante tantos fines de semana, nuestro SCORPIA, era la época de empezar a tontear con las drogas un poco mas serias, que mas tarde fue el gran problema de tantos...así con cielos psicodélicos, dolores de mandíbula y batallas nocturnas cerramos esta etapa de adolescencia.
Pasaron los años, algunos se quedaron atrás pero tu prosperaste, te hiciste un hombre de provecho, tu buen empleo, te compraste un piso con tu novia y te perdí la pista...entonces mi túnel me traslada hasta el que fue nuestro último encuentro, nuestra última charla, nuestra última coca-cola...estabas diferente, tus risas se convirtieron en sollozos y los problemas con tu mujer y tu suegro que había pasado a ser también tu socio te hacían muy desgraciado...¿pero tanto?
Una mañana un rumor recorría las calles, y la gravedad de lo difundido hizo que buscara la verdad, que me atormentó y persiguió durante mucho tiempo. Esa noche tomaste una decisión, una decisión sin retorno, todavía hoy me impresiona tu sangre fría al usar como único objeto para que te acompañara en tu viaje tu D.N.I...ya sabías que tu cuerpo no sería reconocido después del impacto en el patio de luces.
Han pasado muchos años y sigo sin entenderte, pero no te juzgo, y me encantaría mantener una conversación contigo sobre el tema, seguro que los dos sacaríamos algo de provecho.
Lo que si te puedo decir es que tu marcha rompió la paz de muchas almas que aún hoy te recuerdan y te quieren, y eso tampoco es justo, aunque creo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta.
Tal vez algún día ayudado por una sobredosis de Red-Bull haga yo un viaje para iniciar esa conversación....pero todavía no hermano, me tendrás que esperar, aún me queda mucho por vivir, hasta entonces cuídate, yo intentaré hacer lo mismo.
"Ningún día es igual a otro, cada mañana tiene su milagro especial, su momento mágico en el que se destruyen viejos universos y se crean nuevas estrellas"...(Paulo Coelho)
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