El tiempo pasa, la razón asimila y la percepción de lo acaecido adquiere un color diferente, las ideas se aclaran y el orden de prioridades se configura una vez mas. Demasiadas lunas abordado por imágenes confusas e incoherentes. Ningún pecado merece tal penitencia. Es hora de explotar el potencial que una época albergaba un alma fuerte y libre. Ya basta de contemplar escaparates. El desenlace de una transición que por momentos se divisó perpetua y hoy se palpa ya lejana. Esta vez el desafío es personal, siempre debió ser así, probablemente las batallas mas difíciles de afrontar son las que lidiamos con nosotros mismos, pero también son estas las que te proporcionan mayor satisfacción.

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