Quien soy yo para juzgar los actos de nadie si tan siquiera soy capaz de condenar mis propios pecados. Absuelve tus errores reconociendo la malicia en la intención. Atente a la sentencia, apela al destino, corrige tu conducta y abre los grilletes con los que tu mismo te esposaste.
Idea un proyecto, proyecta un camino, camina una vida, vive una aventura.
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