El reflejo de la luna impacta de lleno sobre el mar. Partiéndolo en dos cual espada de fuego, separa dos caminos.
El lobo elije. Es fiel a su nombre.
Otros lobos lo siguen de cerca. Lo levantan cuando cae, lo arropan cuando enferma, lo consuelan cuando desvanece, le muerden la oreja cuando se duerme. Esa es su manada.
Lejos pero cerca.
Es hora de despertar de nuevo a ese lobo.
El lobo astuto, el lobo fuerte, el lobo hambriento.
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