Cierro los ojos y respiro hondo, mi consciente sometido ya al subconsciente encuentra instantes de paz liberando mi alma que se ve sumergida en ese túnel espacio tiempo que me gusta visitar de vez en cuando. De repente me encuentro sentado en el pollete situado en el garaje adosado a mi colegio, bolígrafo y cuaderno en mano, me apresuro como de costumbre, en terminar mis deberes  cinco minutos antes de la hora X. Junto a mi, otros tantos ocupan la misma labor como si de un ritual diario se tratase. No es que me preocupe mucho el hecho de llevar los deberes hechos o no, mi inquietud es mas la falta de espacio en el diario de notas para los padres, eso desemboca en llamada segura.
 Después de una hora donde lo mas interesante que puede pasar es que la pase en el pasillo con algún otro individuo que al igual que yo le toca demasiado la fibra al profesor, llega la hora del recreo.
 Dada la céntrica ubicación de mi colegio, este no dispone de patio para este menester así que durante media hora el paseo de la calle hace a su vez de emplazamiento para uso y disfrute de docenas de niños.
 Y de vuelta a clase, a atormentar un poco mas a mis profesores que aún así muestran preocupación y, digamos cierto cariño. Estas son mis preocupaciones junto a la de falsificar la firma de mi padre en el diario y  saber a cuantas chicas de la clase le gusto.
 Los años han pasado y con ellos infinidad de recuerdos, buenos, malos y peores, pero todos y cada uno de ellos me han llevado a ser la persona que soy hoy, y me han dado una idea de la persona que quiero ser mañana.
 Sigo aprendiendo, sigo viviendo...sigo soñando.
 Te apuntas?....



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