Esa sensación de retroceder tres peldaños en la escalera de mi vida, de sentirse estúpido casi implorando gestos que no necesito en realidad pero anhelo al mismo tiempo, de observar a pie de un acantilado el vacío al que me precipito aún sabiendo el resultado del impacto, ataviado con mis pantalones de soledad y una camisa de nostalgia, descalzándome de las chancletas de cordura, que aunque es mi look predeterminado, a veces me miro en el espejo y no reconozco lo que veo.
Si, los lobos también tenemos esos días, pero pronto anochecerá y será mi momento, la luna devolverá mi instinto a su dueño. Mañana será otro día, otra oportunidad, otro sueño......otra aventura...
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