Aire de cambio

Las 6 de la mañana, primer día de trabajo después del fin de semana, los rostros de la gente reflejan el cansancio, la preocupación, la tristeza, la carencia de energía, miradas perdidas en el horizonte de un vagón de metro, ojos cerrados intentando retroceder al sueño que dejaron a medias antes de sonar el ruido infernal del despertador, cuerpos engarrotados pendientes de capturar un asiento que quede libre sin importar si algún otro lo pueda necesitar mas que ellos.
Pocos son aquellos en los que detecto vida, alegría, energía, y yo...yo soy uno de esos pocos, a pesar de haber dormido apenas un par de horas me siento bien, despierto, activo, contento...tengo trabajo, salud y gente a mi lado que me quiere y se preocupa por mi; si, me faltan otras muchas cosas pero todo depende de como coloques tus prioridades y al final estoy seguro de que todo marchará solo... para los tiempos que corren la verdad es que me siento un privilegiado.
Llego al trabajo y como casi cada día reparto mi dosis de amor y risas entre mis compañeros... bromas, carcajadas, abrazos, incluso besos porque no, hacen que un grupo de colegas del trabajo estén mas cerca de parecer una colla de amigos que se disponen a salir de excursión en lugar de dirigirse a la batalla de las vías. Hierro, badastro y kilómetros de pesado cable hacen de mi trabajo un buen entrenamiento físico y realmente me gusta, contra mas duro y pesado es, mas satisfecho me siento cuando finalizo el día.
Comparte tu amor, ámate a ti mismo, ama a los demás, ama la naturaleza, ama tu trabajo, como dice una persona muy especial para mi:
" Cambia tú y cambiará el mundo", gracias por todo kampaniya...te quiero.









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